#JóvenesPolíticos “El efecto 2000 que sí llegó” por Joaquín Sevila

A finales de 1999, una suerte de profecía apocalíptica recorría todo el planeta. Los medios de comunicación de la época alertaban que con la llegada del nuevo milenio, ni los ordenadores ni los dispositivos electrónicos pasarían al nuevo dígito y volverían directamente a 1900, provocando un colapso mundial. Pero por suerte, todo quedó en un mal augurio: al final, de lo que nos tuvimos de preocupar aquel día era de no atragantarnos con las uvas.

Sin embargo, acertaron parcialmente con la profecía: la tecnología fue capaz de cambiar el mundo. Y es que avanzó de una forma vertiginosa en apenas un lustro: pasamos de jugar al snake en un Nokia 3210 y a enviar SMS con él a poder subir videos, fotos o textos con nuestro Android o nuestro iPhone y que nuestros amigos, conocidos o gente que pase por nuestro perfil pudiera verlos o leerlos.

Ello posibilitó poder tener mejor acceso a la información y de esta manera poder cambiar la perspectiva sobre nuestra realidad, tener mejor criterio a la hora de poder tomar nuestras decisiones y poder cambiar nuestro día a día y nuestra sociedad.

Y como no podía ser de otra manera, esta tecnología comenzó a cambiar también nuestra política. Una política que en el caso de España apenas había cambiado tanto de medios como de formas desde la Transición: estática, translúcida, mesiánica, basada en los mítines en plazas de toros, en rollos y cola, en ganar votos a través de obras faraónicas y en argumentar y responder a través del “y tú más”, que al final era “más de lo mismo”.

Sin embargo, esa situación comenzó a cambiar a partir del momento en el que los españoles comenzaron a tener esa posibilidad de poder acceder a más y a mejor información, que permitió que los defectos de nuestra democracia adolescente comenzasen a salir a la luz, provocando en un primer momento una sensación de indignación y más tarde una sentimiento de ilusión, pues esas nuevas tecnologías fueron una herramienta para difundir alternativas con el fin de cambiar esta situación, logrando un país más justo, transparente y eficiente. Pasar de la edad del pavo democrática a la madurez de nuestros vecinos europeos.

Un buen ejemplo de esas nuevas alternativas fue la de Ciudadanos, que haciendo un uso eficiente e innovador de las nuevas herramientas de comunicación, convirtieron sus redes sociales en una ventana para poder difundir los desmanes y las vergüenzas de la vieja política, primero en Cataluña y luego en el resto de España. Con ello, se logró pasar de dar un primer paso en Cataluña con 3 diputados a dar un gran salto logrando más de 3 millones de votos en toda España, más de 1500 concejales y representación en 12 parlamentos autonómicos.

Por tanto, el “Efecto 2000” si se llegó a consumar, pero no como temíamos, sino como siempre hubiéramos deseado. Y ha logrado que muchos de los que vivían entre las ramas hayan caído del nido, y que quizá deseen en estos momentos que el ordenador de turno nos hubiera llevado de nuevo a la vigésima centuria aquel 31 de diciembre de 1999.

joaquin


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