#JovenesPoliticos “La vía valenciana” por Carlos Manzana

En 1976 pasó casi de todo. La empresa Apple vio la luz en Estados Unidos, la nave espacial “Viking 2” de la NASA aterrizó en Marte, en España se aprobó en referéndum la Ley para la Reforma Política y, barriendo para casa, un socialista, Ernest Lluch, publicó, no sin levantar revuelo, un ensayo económico en el que abogaba por un modelo de desarrollo industrial valenciano basado en las pequeñas empresas y en nuestros sectores tradicionales: “La vía valenciana” (reeditado por AFERS en 2001).

Habría pasado desapercibido, quizá, si la obra de Lluch no hubiera sido de lo más oportuna para el contexto histórico-político que vivió nuestro país en la década de los 80, sumergido en plena transición democrática, con un sistema económico tardofranquista y un recién horneado modelo territorial de comunidades autónomas, aún por desarrollar y con diferentes sensibilidades que conciliar.

“La vía valenciana” de entonces fue, por así decirlo, una de las propuestas valencianistas más ambiciosas que, hasta cierto punto, supo marcar la hoja de ruta de los primeros gobiernos de la Generalitat Valenciana presididos por Joan Lerma, apostando por la modernización y fortalecimiento de nuestro sistema productivo industrial, no sin dificultades y limitaciones, como son los retos de la internacionalización económica que, a día de hoy, nos siguen acechando.

No podría haberse elegido, por tanto, mejor título para la Convención de Ideas del PSPV-PSOE, celebrada el pasado mes de febrero en la Universidad Politécnica de València, con el objetivo de redefinir el proyecto socialdemócrata y valencianista del siglo XXI, a través de la reflexión colectiva, el debate abierto y las aportaciones del mundo académico, social y económico, haciendo una revisión ambiciosa del proyecto con el cual el PSPV quiere ofrecer la mejor alternativa política para la sociedad valenciana.

Pero, ¿qué significa? ¿qué sentido tiene ahora una “vía valenciana”? Precisamente, la amenaza de los populismos, extremismos y xenofobia que campan alrededor de Europa y EEUU, fruto del desconcierto y desafección de una parte de la sociedad que es víctima de la desigualdad, precariedad y que desconfía de las instituciones para resolver sus problemas, precisa de una respuesta audaz, frente a quienes atentan contra la convivencia y cuestionan los fundamentos del Estado del Bienestar, también en nuestra tierra.

El reto del nuevo proyecto político para un nuevo Partido Socialista, pasa por ser capaces de adaptar los valores de igualdad, libertad y solidaridad a una sociedad cada vez más cambiante, diversa y exigente, inmersa en la era digital, que demanda más y mejor democracia, derechos y oportunidades para poder tener una vida digna, con una economía dinámica y global en un planeta amenazado por las consecuencias del cambio climático, la barbarie terrorista o el relativismo moral.

En definitiva, “la vía valenciana” significa poner en valor la recuperación de derechos y libertades, la reconstrucción económica y el renacimiento cultural, social y político que, de manera colegiada y plural, las y los socialistas valencianos estamos liderando, con Ximo Puig a la cabeza, en cada uno de los Ayuntamientos e instituciones en las que tenemos responsabilidades de gobierno, donde la universalización de la sanidad, la educación gratuita, los planes de empleo juvenil, la dependencia o el desarrollo del autogobierno, han vuelto a ser una realidad con sello socialdemócrata.

Una vía que busca ofrecer nuevas soluciones a problemas del siglo XXI, desde una visión propia, desde el respeto a quienes piensan diferente y la unión entre los valencianos. Una vía que conjuga cohesión y oportunidades. Una apuesta por un mayor crecimiento y una mejor redistribución. Un proyecto para los valencianos y valencianas, centrado en recuperar el valor de la buena política.


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